Mariano Llorente: “En ‘Noche’ vamos a emprender un viaje hacia zonas durísimas del ser humano”

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El director y dramaturgo madrileño se refiere al descarnado texto que adaptó de Alejandro Sawa escrito en 1888 para esta producción del Teatro Español y Micomicón Teatro

Según señala el director del montaje ‘Noche’, Mariano Llorente, quien también se ha responsabilizado de la adaptación del texto escrito por Alejandro Sawa en 1888, el inabarcable personaje de Valle-Inclán, Max Estrella, se queda tibio frente a la virulencia anticlerical que late en la obra del escritor y cronista español (Sevilla, 1862-Madrid, 1909) que fuera también el icono de la finisecular bohemia de ese Madrid de principios del siglo XX que el propio Valle-Inclán describió como “absurdo, brillante y hambriento”.

“Alejandro Sawa, con apenas dieciséis años, cursó estudios en el seminario de Málaga y escribió páginas que defendían la religión como motor hacia el progreso y la cultura. Sin embargo, cuesta encontrar -hasta donde uno conoce- en toda la literatura española una postura más feroz y descarnadamente contraria a la religión católica y, afinando el cuchillo, contra sus representantes terrestres, es decir, todo tipo de religiosos, preferentemente masculinos”, apunta Llorente sobre este montaje que coproducen el Teatro Español y la compañía Micomicón Teatro.

Para el director y dramaturgo madrileño, Premio Nacional de Literatura Dramática 2015 por su obra ‘El triángulo azul’, esta adaptación teatral estrenada en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español de Madrid, es “una novela febril que produce desasosiego y asfixia, retrato envenenado de la condición humana, radiografía implacable de las tinieblas morales de toda una familia que sufre y paga muy caro su viaje por esa oscuridad, en la que algunos son más culpables que otros y finalmente todos víctimas.  Más víctimas las mujeres, desde luego, presentadas casi como animales aterrados en su condición de siervas sexuales y domésticas del varón, teniendo como única vía de escape de ese su destino cierto la prostitución, el adulterio o la alcahuetería”.

Alejandro Sawa, que murió pobre y ciego, habiendo perdido la razón, es para el director de ‘Noche’ “una revelación inmisericorde, brutal, esencial. Y con su ‘Noche’ vamos a emprender un viaje hacia zonas durísimas del ser humano, con la esperanza, eso sí, de que lo que mostramos permita la entrada de algún rayo de luz”.

Descarnadamente anticlerical

Llorente, que ha dirigido más de una quincena de montajes dramáticos, confiesa que el texto de Sawa es de una crudeza que lo dejó perplejo. “No espera yo que se pudiera escribir en 1888 un texto tan descarnadamente anticlerical. Me fascinó cuando Eduardo Vasco me entregó el texto original para que me lo leyera. Fue cuando le dije: adelante con la producción. Soy buen lector de otro autor muy anticlerical como lo fue Benito Pérez Galdós, pero no había leído nada antes con la violencia que expone Alejandro Sawa”.

Sawa fue y continúa siendo una figura tremendamente atractiva para la ficción, inspirador de escritores de su generación y otros más recientes, como lo retrata la profesora Rocío Santiago Nogales en el libro ‘Alejandro Sawa, eterno personaje. Más allá de Max Estrella’ (Renacimiento), que realiza un exhaustivo análisis de todos los personajes de la literatura de los que alguna vez se ha dicho que fueron inspirados por este bohemio desmesurado, amigo de Verlaine y de Rubén Darío durante su estancia en París y apóstol del simbolismo.

“El siglo XIX fue convulso en España. El poder que ejerce la Iglesia sobre la población es tremendo y más aún sobre las mujeres, relegadas a la sumisión y empujadas a la transgresión, la clandestinidad o la renuncia como únicas vías de escape. Ese poder estructural se ha transmitido de generación en generación. Los personajes complejos de Sawa y las realidades crudas que aborda, se desarrollan alrededor de la figura de Don Francisco, un padre autoritario y profundamente religioso que intenta mantener el orden y la virtud en su hogar y su familia a través de la represión y la fe, quien encierra a sus cinco hijos privándolos de toda referencia con la realidad. Como desconocen el mundo lo temen. Su dogmatismo al final lo que provoca es una noche en los cerebros y sus espíritus”, agrega Llorente.

“La angustia y la violencia están a nuestro alrededor constantemente desde el principio de los tiempos. He tratado de dirigir una versión muy teatral, eligiendo los momentos esenciales de la novela de Sawa que al mismo tiempo me permitieran dinamismo y acción dramática”, sostiene el director, quien cree que aún en el siglo XXI sigue existiendo el fanatismo religioso. “Muchos y muchas viven en la noche, condicionando la vida de sus familiares a unos dogmas trasnochados. Como en esta pieza de Sawa, gracias a esa obsesión con la moral y las apariencias, terminan por presenciar la ruina de aquello que más intentan proteger: su propia familia”.

Como avanzó el crítico teatral Javier Vallejo en ‘El País’ tras el estreno de ‘Noche’, Sawa contextualiza en el marco finisecular unas conductas que seguimos identificando a día de hoy, pues son pasto tanto de la sección de sucesos como de la de internacional: el adoctrinamiento de los niños, el abuso de autoridad, la resolución de conflictos por la fuerza, el crimen sin castigo… Se ha escrito que Sawa fue protofeminista: en ‘Noche’ señala a las hijas como víctimas sacrificiales del proceder paterno.

La obra de Mariano Llorente ha sido traducida y publicada en alemán, francés y húngaro. La versión alemana de su texto ‘Hacia Guernica’ forma parte del repertorio del Junge Generation Theatre de Dresde (Alemania) y ha sido estrenada en Berlín.